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  • Braulio Gutierrez Morales

Transmisión por aire confirmada, se deben implementar de forma urgente las medidas pertinentes.

Actualizado: ago 30


En general hasta hace poco se consideraba que el SARS-Cov-2 se transmitía de la misma manera que las infecciones respiratorias virales más conocidas, que son propagadas por contacto directo, como tocar a una persona infectada, superficies y objetos que la persona infectada haya tocado, o por gotas mayores de 5 micrómetros que contengan virus, exhaladas por la persona infectada, las cuales se consideran muy pesadas para poder mantenerse en el aire, por lo que caen y pueden permanecer en superficies por días, convirtiendo a éstas en puntos de contagio. Pero las crecientes evidencias de que el SARS-CoV-2 puede ser transmitido por microgotas o aerosoles capaces de viajar en corrientes de aire son suficientemente sólidas y han logrado que después de meses de negar la importancia de esto, la Organización Mundial de la Salud esté reconsiderando su postura.


Son varios los estudios publicados por la revista científica Nature que evidencian el posible contagio por aire de COVID19, según ellos ésta sería una tercera vía de transmisión y la más importante en términos de que es extremadamente difícil de controlar, por lo que se hace necesario que los organismos reguladores reconozcan esto e incluyan en la planificación de “retorno seguro”, sistemas de control y sanitización complementarios que consideren al aire como vía de transmisión.

Esto cambia el panorama de manera drástica, ya que si antes el lavado de manos y mantener la distancia social eran las principales medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud, hoy, esas medidas por sí solas no son suficientes para prevenir la infección por microgotas exhaladas por una persona infectada, las que pueden viajar metros o decenas de metros por el aire acarreando su contenido viral. https://www.who.int/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public). 2020a.


En el último tiempo hemos visto una proliferación de divisiones o separaciones acrílicas y plásticas que aseguran proteger ante contagios, sin embargo, como los aerosoles permanecen en suspensión por largos periodos de tiempo, y son movidos por flujos de aire, el uso de todas esas divisiones físicas no tienen ningún efecto sobre este medio de transmisión, tampoco cuentan con validez científica ya que no ejercen acción biocida alguna.


Hemos visto además, fruto de la desesperación y la impronta desinformada de algunos emprendedores, túneles de sanitización de las más diversas formas y materiales, que prometen desinfectar a personas por medio de la aplicación directa de químicos, sin embargo no hay científico que respalde tales dispositivos, por cuanto no se han realizado estudios que determinen su inocuidad en humanos.


Por otra parte, hemos sido testigos de la promoción y comercialización de diferentes dispositivos que mediante la radiación de luz ultravioleta aseguran desinfectar, pero no han sido testeados, no disponen de estudios de eficiencia biocida, no indican de manera científica el tiempo de exposición, distancias, precauciones y seguridad en el uso, afectación a los materiales, ni los riesgos y peligros que estos puedan generar de manera concreta.


El nivel de incertidumbre en la población es extremadamente alto y con justa razón. Nadie quiere ver enfermar ni morir a sus seres queridos, pero la necesidad económica obligará a millones de personas a tener que asistir a sus trabajos de manera presencial, aún cuando las medidas que ha dispuesto la autoridad sanitaria para el “retorno seguro” al trabajo parecen ser anacrónicas y evidentemente carentes de información científica actualizada.


Es necesario por lo tanto contar con un sistema que integre de manera complementaria dispositivos de detección, control y sanitización que trabajen de manera activa y permanente, que cuenten con validaciones científicas, que hayan sido realizadas por organismos certificadores reconocidos, que respalden la eficiencia biocida y eficacia de dichos dispositivos, y que además se indique de qué manera y en qué circunstancias deben ser utilizados para obtener una eficiencia óptima en la disminución de la propagación del virus a través de la intervención de medios de transmisión.

Sincovid, es una iniciativa chilena. Nos encontramos desarrollando y fabricando dispositivos de control y desinfección con validación científica. La gran mayoría de los dispositivos forman parte del conjunto de complementos promovidos por el Sistema Integrado de Control y Sanitización SICS, que busca distinguir a espacios públicos o privados que hayan sido intervenidos en su totalidad


SICS ha definido seis áreas generales de intervención, cuáles son:


Control y sanitización en acceso

Sanitización de aire

Sanitización de superficies

Desinfección de fluidos

Atención segura de público

Sanitización en recepción y despacho


Para lograr esto, en Sincovid hemos desarrollado diferentes dispositivos validados científicamente, los cuales pueden ser implementados de acuerdo a las características y necesidades de cada espacio o circunstancia.


Primero, para el control y sanitización en acceso tenemos un tótem de control de temperatura, uso de mascarilla y desinfección de manos y aire, adicionalmente se le puede incorporar un sistema autónomo de control de aforo, con el fin de restringir el acceso a un recinto a un número determinado de personas; un tótem dispensador de mascarillas con desinfección por ozono que cuenta además con un sistema de desinfección de aire especialmente diseñado para ubicar en accesos confinados y con poca ventilación; un gabinete de sanitización rápida para objetos transportables, como carteras, mochilas, paquetes de despacho, etc. que cuenta además con sanitización de aire. 


Para la sanitización de aire se debe evitar la recirculación de aire entre diferentes espacios, ya que se puede esparcir la contaminación entre una habitación y otra. Si no es posible hacerlo, se debe sanitizar el aire a través de filtros especialmente diseñados para el tamaño del virus actual o utilizar luz ultravioleta.

Para esto tenemos dispositivos en su fase final de desarrollo y validación, que son capaces de succionar aire de sectores de alto riesgo y devolverlo sanitizado evitando así la propagación en masa. Estos dispositivos deben ser utilizados en ambientes interiores sin ventilación natural, sobre todo en lugares confinados y sin luz solar.

Los Equipos de filtración de aire y desinfección pueden reducir el riesgo, pero deben ser especialmente diseñados para este propósito, controlar el riesgo de contagio.


Para la atención segura de público tenemos la Pantalla Sanitaria Activa, que a través de radiación ultravioleta es capaz de inactivar organismos patógenos que se puedan adherir a su superficie a través de la proyección de gotas contaminadas de saliva o que permanezcan en suspensión, ya que gracias a su carga estática es capaz de atraer partículas para luego irradiar en su superficie o espacio aéreo próximo.


Hemos logrado con éxito la implementación de estos dispositivos en diferentes lugares, como instituciones financieras, plantas de producción, establecimientos de atención de salud, municipalidades, etc., pero aún falta mucho por intervenir, es indispensable que las instituciones públicas y privadas tomen conciencia del riesgo que corren sus trabajadores y clientes por no contar con medidas adecuadas. El solo hecho de cumplir con las exigencias de la autoridad no tiene relación con una reducción en los factores de riesgo, más bien lo que hacen es crear una falsa seguridad, que en el corto plazo seguramente será fatal.




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